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Da Vinci

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Corto de docente y alumnos en el Festival Internacional Cartón

La 9ª edición del destacado Festival Internacional de Cortos de Animación Cartón tendrá un representante de Da Vinci en Magalí Rostanzo, egresada y docente en las carreras de Cine de Animación y Posproducción, Diseño Gráfico y Diseño y Desarrollo Web. Su obra Ophelia: The Wild Rose (Ophelia: La Rosa Salvaje) quedó en la selección oficial de un evento que tendrá lugar en septiembre en el auditorio de FM La Tribu (Almagro, CABA). Por eso, y en diálogo con la Escuela, la profe explicó todo sobre una película de estética bien definida.

Da Vinci - ¿Cómo surgió el proyecto y cuál es su sinopsis?

Magalí Rostanzo - Este corto es mi tesis. Pero lo que llegó primero fue el personaje en mis primeros años de estudio, ¡hace más de 10 años! Así que es como un exorcismo, porque la tenía que sacar de mí de una vez por todas. Decidí encarar parte de su historia como mi proyecto final porque, francamente, no sabía si la vida me daría otra oportunidad de hacer lo que quisiera. Luego, el proceso definitivo llevó tres años.

Ophelia es una chica solitaria, medio rara, que se encuentra atrapada en una encrucijada entre su pasado y una promesa de amor oscura. Una extraña amiga quiere ayudarla, pero el pasado dejó huellas dolorosas en su mente.

DV - ¿Qué permaneció de los primeros bocetos o conceptos?

MR - El personaje fue cambiando, pero sus rasgos característicos quedaron: el pelo violeta, la boca cocida... Lo mismo con Sade, el enamorado idolatrado que la pone a prueba. Cuando decidí hacer la tesis, empezó la gran lucha de darle un marco narrativo que entrara dentro de unos cinco minutos -que obviamente terminaron siendo más-, donde la historia se entendiera. Fue muy difícil porque los personajes son complejos y tienen una gran carga psicológica.

DV - ¿Con qué técnicas y programas lo trabajaste?

MR - Tengo que nombrar a mi principal tutor, Juan Ferro, ya que me dio el consejo de oro. Pensaba hacer el corto en 3D y me dijo "¿¡qué estás haciendo!? Vos sos 2D, querida, ¡dejá de perder el tiempo!". Hice borrón y cuenta nueva, pasé a 2D digital y me volqué al Moho Animation desde el diseño de los personajes hasta la animación. Después usé After Effects para editar y hacer la posproducción del corto; sobre todo, utilicé Photoshop para hacer los fondos.

DV - ¿Cuál fue tu equipo de trabajo? ¿Cómo organizaron los tiempos?

MR - Guion y preproducción los hice sola, con mucha ayuda de tutores como Ferro, Sergio Faccinetti y Alfredo Yuén, entre otros. Pero, como en mi corto de siete minutos tenía cuatro personajes, 60 fondos y un "tic-tac" que marcaba que se vencían los tiempos para la entrega, busqué la colaboración de alumnos de los primeros cuatrimestres de la carrera de Cine de Animación, que resultaron ser animadores geniales. Son Joaquín Carrasco, Emanuel Alejando Aciar, Alan Nahuel Ares y Esteban La Roza. Yo les entregaba las "puntas" de animación con los personajes ya rigggeados y, luego, corregía y sacaba los renders. Algunas tomas fueron especialmente difíciles, así que tuvimos que animarlas de a dos. Si bien no hice a tiempo a usarla para conseguir ayuda, la Feria de Tesis me sirvió de inspiración y punto de partida.

El último año fue el más intenso. Me sentaba en mi máquina y, mientras me ponía a fabricar fondos, les dejaba preparados los archivos Moho. Cuando me tenían las animaciones, les hacía las correcciones, hacía los renders y les volvía preparar material. A la par, hablaba con Ulises López Langono y le cantaba con el celular la melodía que quería; me entregó una obra maestra. Además, trabajé el sonido con Daniel Tamborini, ¡un lujo! Finalmente, cuando reuní todas las piezas con el After, vi la magia de los resultados.

DV - ¿Qué referencias usaste para forjar ambiente y personajes?

MR - Saltan a la vista mis influencias los estilos animegoth y el de Tim Burton. Pero también quería que hubiese mucho color, y que la oscuridad se notara aunque estuviésemos en un campo de rosas.

Me guié por el trabajo fotográfico de Viona Art en su manejo de color y luz, y tomé videos musicales como Where the wild roses grow, de Nick Cave. Justamente de ahí surgió el nombre del corto. Todo me ayudó a cerrar algunos planos y me dio los tiempos que necesitaba para que las tomas funcionaran.

DV - ¿Cómo viviste el estreno en el último Bit Bang Fest? ¿Qué feedback obtuviste?

MR - Fue casi al mismo tiempo que se proyectaba en Perú, en el Festival Internacional de Animación Ajayu. No lo pude ver porque estaba en clase, pero las personas lo vieron me felicitaron. Igualmente, el primer estreno lo organicé en un bar con una pantalla para todos los colaboradores, familiares y amigos que estuvieron bancando este proceso en el que pasé por todos los estados emocionales.

DV - Teniendo en cuenta la complejidad que mencionaste, ¿cuál fue el mayor desafío?

MR - Tengo que admitir que el desafío fue el riggear y animar una araña con todas sus patitas. Además, se trata del personaje más expresivo de todos y, para colmo, no tiene boca. No lo podría haber hecho sin Esteban La Roza. Algunas tomas las animamos juntos. Teníamos que ir descifrando su andar, sus giros y, sobre todo, sus expresiones. Tardamos varios días en lograr segundos de esa animación. Al final valió la pena: ¡varios ya me pidieron que haga un corto exclusivo con ese personaje!

Etiquetas: Animación Experiencia laboral

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